martes, 6 de diciembre de 2011

¿REALIDAD O FICCIÓN?



Finales de junio, media tarde, el sol calentaba con fuerza y yo me encontraba en la biblioteca estudiando para los finales. El aire estaba cargado debido al calor incesante y la luz era tenue a pesar de la claridad exterior, lo que producía una ligera somnolencia generalizada en los presentes.
Llevaba 3 horas allí metida con mis apuntes de Anatomía Radiológica y ya no podía más. Tenía todo el cuerpo cubierto de una fina película de sudor y necesitaba un descanso, así que levanté la vista y observé el panorama: había poca gente y dispersa, inmersa en un mar de folios.
Ya iba a volver a los apuntes cuando alguien llamó mi atención, se encontraba frente a mi, a 3 mesas. Era un chico moreno, parecía alto, atlético, atractivo y de manos fuertes. Como si notase que mis ojos estaban clavados en él , levantó la mirada y descubrí unos ojos negros observándome profundamente.
Tras sostenernos la mirada durante lo que me parecieron varios segundos, separó la silla en la que estaba sentado con cuidado y se levantó. Comenzó a caminar hacia mi sin apartar sus ojos de los míos.
Como hipnotizada, me levante a la vez que él llegaba a mi altura, alargó el brazo y me agarró la cara con delicadeza, acercando mis labios a los suyos.
Cerré los ojos y noté su lengua fresca y húmeda en mi boca, bailando con la mía, lenta y deliciosamente. Sus labios eran suaves y dulces. A la vez que me besaba iba apretando mi cuerpo contra el suyo con más fuerza, clavando su excitación bajo mi ombligo.
Sus grandes manos comenzaron a bajar hacia mis caderas y se posaron en mi trasero, el cual agarró repentinamente con fuerza sentándome a horcajadas sobre la mesa en la que minutos antes había estado estudiando.
Ambos sentimos una subida de adrenalina y comenzamos a besarnos con más pasión. Yo acariciaba su torso, pero su camiseta se me antojó demasiado gruesa para el tacto que deseaba tener de él, por lo que se la quité, quedando al descubierto unos pectorales marcados y unos abdominales perfectos cubiertos por una piel dorada y tentadoramente suave.
Comenzó a desnudarme con rapidez como si me hubiese leído el pensamiento y supiese que me ardía la ropa sobre la piel. Desabrochó mi sujetador con gran destreza usando solo una mano y acarició mis pechos medio escondidos entre mi larga melena negra. La apartó y esta vez llevó su boca hacia ellos, haciendo círculos con la punta de su lengua y trazando una línea desde un pezón hacia el otro sin parar, como si fueran el manjar mas delicioso que había probado en su vida.
Nos tumbamos sobre la mesa tirando todos mis apuntes y bolígrafos al suelo, pero eso no me importaba, lo mismo que no me importaba el hecho de que el resto de la sala nos pudiese estar mirando, es más, eso me excitaba sobremanera.
Ambos vaqueros desaparecieron de nuestros cuerpos como por arte de magia, lo mismo que nuestra ropa interior. Pude ver su sexo duro buscando la humedad de mi cuerpo, rogando por entrar en mi. Él subió sus manos pasándolas con delicadeza por debajo de mis brazos, agarrando mis hombros por detrás con fuerza a la vez que me penetraba, fundiendo ambos cuerpos en uno solo de una forma un tanto salvaje. Nuestras caderas empezaron a moverse agitadamente la una contra la otra en un movimiento perfectamente acompasado y voraz, saciando nuestros instintos más básicos, los cuales nunca imaginé que me llevaran a una situación como esta. Nuestra excitación estaba llegando al momento clave, por lo que dejé caer mi cabeza hacia atrás, cerré los ojos y dejé que me embargase un sentimiento de placer que no había sentido en toda mi vida consiguiendo que perdiese el sentido...

Cuando volví a abrir los ojos descubrí que el asiento del chico estaba vacío y yo estaba con la cabeza apoyada encima de los apuntes. Todo había sido un sueño, causa del sopor veraniego de aquella sala mal ventilada.

Cansada a la par que decepcionada me marché para mi casa sin dejar de pensar en que lo que había pasado con aquel hombre en la biblioteca, ¡no podían ser solo imaginaciones mías! Llegué a casa, hice la cena como si nada, leí un rato un libro y cuando empecé a desvestirme para ponerme el pijama una sonrisa apareció en mis labios al quitarme los pantalones, ¿la razón? Mis braguitas habían desaparecido.

martes, 2 de febrero de 2010

EL LEGADO


En mi trabajo me encuentro rodeada de madres y de bebes y como es obvio (meramente por ser mujer) al ver a esas criaturitas tan diminutas y desprotegidas se te cae la baba. Al ser una mujer joven o como dicen los medicos, en edad fertil, este acto no queda impune ya que siempre encuentras a alguien que te pregunta si te gustan los niños.
Lo que realmente pretenden preguntarte no es que si te gustan, sino, si piensas en tener hijos, cuantos serán y lo mas importante: CUANDO.

Hay mujeres que tienen pensada las respuestas a estas cuestiones desde que eran unas niñas, incluso saben el nombre, orden y sexo de todos y cada uno de ellos; pero muchas otras tienen sus dudas incluso cuando tienen la edad suficiente para plantearse dichas incertidumbres.
Mucha gente se cree que tener niños es cuestión de un estado mental (que obviamente lo es, porque necesitas estar preparada para lo que se avecina, aunque no hay que olvidar que en ocasiones la maternidad se da por un descuido en personas que no estan capacitadas para ello y consiguen salir adelante), pero la verdad es que es más una cuestion económica (todo el mundo quiere que sus hijos tengan lo mejor y no les falte de nada) y lo que a mi parecer es muchísimo más importante: una cuestión de satisfacción personal.

Una de las cosas que más me inquietan en la vida es conseguir cumplir todos o casi todos mis objetivos (como a todo el mundo, supongo). No son cosas que sean imposibles, sino, que son cosas tan sencillas como poder viajar a todos los sitios que tengo en mente, descubrir mundo, conocer nuevas personas de diferentes culturas que aporten experiencias interesantes, sentirme realizada y medrar en mi trabajo, aprender más sobre el mundo que me rodea y conseguir en la vida propósitos como una casa y no pasar apuros economicos.
Entiendo que a la mayoria de la gente, estas inquietudes les puedan parecer egoistas y excesivas, pero me parece algo realmente importante para la vida de las personas que tengan todo aquello que las hace sentirse bien sin depender de otro individuo para lograrlas.

Cuando miro a la gente de mi edad que tiene hijos, siento por ellas pena porque a mi parecer han tirado sus vidas a la basura por su mala cabeza (ya que niguna planeo que las cosas salieran asi). Mientras yo hago cosas propias de mi edad como son estudiar para tener una profesión y un porvenir, las unicas noches en vela que pasan son porque el bebe llora y no porque estén de fiesta e irme de vacaciones con mis amigas sin mas preocupación que saber si me quedara marca del sol; ellas estan privadas de cosas asi porque tienen que ser responsables por ellas mismas y porque tienen a su cargo la vida y porvenir de otra persona. Dejan de vivir su propia vida para ocuparse de una criaturita, dejan todo lo que tienen en las manos porque ahora les llega posiblemente la responsabilidad más importante que pueda haber en la vida, que es criar un hijo.

Tal vez este siendo egoista, pero a mi parecer, traer a un niño a este mundo en el que la maldad abunda, la pobreza esta a la vuelta de la esquina y las malas compañias no cesan; no es una de las ideas que esten en mi cabeza, y creo que no estarán por una larga temporada...

lunes, 4 de mayo de 2009

TRANSICIÓN


Dicen que las mujeres somos más propensas a las relaciones porque nos gusta estar protegidas por un hombre y tener a alguien del que cuidar y preocuparse, y pocas son las que deciden llevar la soltería hasta limites masculinos. La verdad es que una vez establecida en ella te sientes a tus anchas, estas cómoda y llegas a apreciarla tanto, que cuando conocemos a un hombre, nos pensamos más de 2 y más de 3 veces eso de si es lo suficientemente especial como para comenzar una relación.
No es fácil conseguir estar agusto así si no estamos con el hombre adecuado (para el tema, no me refiero al príncipe azul), pero mas difícil es salir de la situación. Te acostumbras siempre a hacer y deshacer planes a tu antojo, no tener que dar explicaciones a nadie de si vas o vienes, no tienes que dar señales de vida, no tienes que explicar situaciones o mensajes que podrían dar lugar a un malentendido ( y con la discusión que le sigue ). En resumen, que la palabra “soltera” pasa a convertirse en INDEPENDIENTE.

Cuando tienes asumida tu independencia ves las cosas de otra forma, no te desesperas por no tener alguien que este a tu lado porque sabes dividir lo que te da un solo hombre (o mejor dicho, lo que esperas que te satisfaga uno solo) en varias personas. Encuentras el cariño y el afecto en tus amistades o familiares, la confianza en tus amigos mas íntimos, la diversión en tus amigas y el sexo en quien te pille mas a mano en ese momento (esta permitido tirar de agenda de ex). Esto no quita que sintamos momentos de bajón, pero al menos van y vienen porque tenemos más cosas en la cabeza.
Tus amigas con novio pasan a estar a otro nivel diferente, ves que sufren porque en sus relaciones siempre hay algo que genera un problema en ellas, las ves disgustarse, no ser valoradas como deberían por sus parejas y aunque esta feo decirlo, te alegras por no tener que encontrarte en la misma situación que ellas (siempre es más cómodo ofrecer un consejo que tomarlo) porque eres independiente.

Y justo cuando más independiente eres, aparece un hombre que te rompe los esquemas, es diferente, todo lo que buscabas antes y aporta a tu vida una sensación de frescor que tanto necesitabas para esa contaminada opinión sobre los hombres que tenias. Y te asalta la duda: ¿Merecerá la pena arriesgarme y tomar la decisión de salir de mi caparazón de independencia para exponerme al mundo hostil de las relaciones una vez más?

Lo primero que haces es sopesar todo lo anterior, buscar pros y contras, pero por muchos contras que nos puedan parecer, solo tenemos que valorar si realmente son contras y no caprichos prescindibles de alguien que lleva demasiado tiempo soltera.
Como diría mi abuela: la cabra tira al monte y la naturaleza personal hace que nos olvidemos de toda esa burocracia espiritual y nos lancemos a lo que nos venga, porque en ese momento estamos siendo felices y aunque nos cueste acomodarnos a nuestra nueva situación, el hecho de tener alguien con quien compartir momentos, aprender todo lo que nos pueda mostrar, tener sexo asegurado, descubrir que es alguien interesante y compartir aficiones, es mejor que una buena independencia.

lunes, 20 de abril de 2009

AL FIN TE ENCONTRÉ


Tras muchos años de malas experiencias y de muchos palos te encontré. No te buscaba. Llevaba en la soledad de mi propia compañía varios años hasta que el destino y una página de internet hizo que nos cruzasemos. Al leer tu perfil encontre en él algo que te hacía distinto al resto, me intrigaste, eras el primer hombre al que encontraba interesante en mucho tiempo. Encontré esa mezcla de misticismo y desdén que, más tarde, descubriría que te caracteriza, ese decir las cosas como sientes sin más miramientos. Lo que me termino de convencer fue el lugar: Alcalá de Henares, residencia en Madrid de una de mis mejores amigas.¿Coincidencia?No lo creo.

Siempre he pensado que no hace falta Internet para temas relacionadas con el amor, porque el cara a cara es como se deben de hacer las cosas, pero también hay que admitir que se conoce más a una persona hablando día a día por el Msn.

Al ir conociéndonos poco a poco fuiste despertando en mi cosas que llevaban dormidas mucho tiempo y sentimientos que nunca habían despertado y que pensé que no eran mas que invenciones locas y pretenciosas de poetas y guionistas. Comencé a sentir celos e instinto de propiedad por ti y ni siquiera te conocía en persona. Cada noche me acostaba soñando con la ultima palabra del día y deseando que llegase la primera de la mañana, las cuales eran solamente tuyas.

Pero no me conformaba con hablar día a día contigo, necesitaba saber si eras real, si todo lo que mostrabas por Internet era lo que tenias para ofrecerme, así que decidí dejar de soñarte para poder tocarte.

Me pase todo el viaje nerviosa e intentando convencerme de que no eras real, que serias diferente a como te me habías mostrado, pero no eran mas que burdos intentos de auto persuadirme para calmar mi desasosiego. Hasta que llego el momento, en el que estando sentada y buscándote, apareciste como de la nada sorprendiéndome. El pecho me iba a explotar de la emoción, no podía creerme que pudiese tocarte, sentir tu piel mientras te abrazaba efusivamente y tu solo reías.

Aquella cerveza en el Continental fue la mas silenciosa que he tomado con nadie jamas, no podía parar de sonreír, mirarte y decirte lo raro que me parecía todo aquello. Tu solo te limitabas a mirarme y a decir que no te creías que fuese real, mientras encendías un cigarro con la colilla del anterior por puro nerviosismo. Llegado el momento fuimos a tu casa y me hiciste pasar una noche que superaba con creces cualquiera de las veces que la había imaginado en mi cabeza. Con el despertar no hiciste mas que seguir metiéndote más en mi cabeza y en mi corazón. Me tratabas como jamás nadie lo había hecho, con dulzura pero arrogancia, apasionadamente pero de modo frío, con misticismo. Y desde ese momento comencé a enamorarme de ti. Aunque era consciente de nuestra situación, no podía dejar de pensar que te convertirías en alguien muy importante en mi vida. Pasamos unos días juntos sin casi despegarnos, riendo, conociendo más cosas el uno a cerca del otro; pero pronto llegó el momento de volver a la realidad, a separar nuestras vidas y con tristeza nos dijimos un hasta luego. En el bus de vuelta no podía quitarme de la cabeza que jamás había sido tan feliz a pesar de ser prácticamente un desconocido y a pesar de tan corto periodo de tiempo juntos.

La siguiente vez que nos vimos viniste a León por mi cumpleaños, algo que me corroboraba que mis sentimientos eran correspondidos y la fascinación que sentía por ti era reciproca.
Siguieron pasando los días y te fuiste haciendo más sitio en mi corazón hasta llegar al día de hoy, en donde te pertenece total y absolutamente.

Tengo mis momentos de sufrimiento (que no son pocos) por la distancia que nos separa, pero al analizar lo que hay dentro de mi corazón ahora mismo no se diferencia ni un solo ápice de lo que me hizo enamorarme de ti: la forma en la que te preocupas y cuidas de mi cuando estas a mi lado, como te ríes cuando me pongo toda desesperada cuando no encuentro algo, como te comes mis comidas intragables, como bailas y cantas a mi alrededor a Frank Sinatra por la calle mientras andamos, como me haces reír aunque este disgustada contigo, como tiras de mi mano cuando cruzo sin mirar, como me acunas cuando necesito calmarme, como me das masajes cuando me duele la espalda poniendo solo la lamparita y Radiohead, cuando te pasas el día tirado conmigo en la cama abrazándome aunque sepas que es una perdida de tiempo, cuando me dices la verdad aunque sepas que me dolerá, cuando me hacías un sándwich y me lo llevabas al trabajo, cuando me das solo 5 minutos de apapachos, como me soportas cada vez que me pongo pesada, como escuchas lo que tengo que contarte aunque no te importe lo mas mínimo, como te pones cuando entramos en el Toys R us, la forma tan graciosa que tienes de comer, como te pones de nervioso cuando voy a verte al trabajo, como me miras con esos ojos tiernos cuando me quitas el pelo de la cara, la forma que tienes de secarte cuando te duchas, cuando salimos a bailar y no paras de hacerme reír, cuando me perreas, como llenas la habitación de pétalos de rosa o de globos cuando yo llego, como aguantas cuando te ronco por la noche...
Existen tantos momentos y tantas cosas que han hecho que este enamorada de ti que no podría citarlos todos, ademas de que algunos son demasiado íntimos.


Se lo que pensaras cuando leas todo esto, pero por si todavía no te ha quedado claro: Te quiero, estoy enamorada de ti y aunque igual pueda llegar el momento en que cambie de opinión, eres el hombre de mi vida y gracias a ti se lo que es el verdadero amor. Gracias por hacerme la mujer más feliz del mundo durante todo este año a tu lado y solo espero que halla muchos más como este y que por supuesto, sean solo contigo.

miércoles, 1 de abril de 2009

CORAZÓN DE PIEDRA


Despues de un desengaño amoroso, además de hacer una reflexión con las preguntas más comunes sobre lo que fue en sí la relación, siempre nos reprochamos: ¿cómo pudimos ser tan tontos?¿cómo pudimos confiar tan ciegamente?¿porqué siempre nos pasa lo mismo y no aprendemos?¿porqué siempre nos tienen que hacer daño?.

Nos sentimos fatal y nos hacemos la estupida promesa de que en lo que venga, seremos más desconfiados, miraremos más por nosotros y nuestros sentimientos y menos por los sentimientos de la otra persona, y mucho menos mostraremos debilidad ante el enemigo, que parece cuando llega un determinado momento hace que todo lo que era felicidad torne a tristeza, soledad y miseria. Nos proponemos ser menos inocentes, no andar buscando lo que no nos halla encontrado por sí solo y mostrar menos entusiasmo aunque por dentro, en nuestro corazón, se este quemando Valencia entera en Fallas.

Esto todo no nos lleva más que al autoengaño. Lo hacemos porque sabemos de sobra que en el momento que vuelva a aparecer alguien que consideremos especial lo daremos todo por estar a su lado, confiaremos ciegamente en sus palabras, volveremos a sonreir cada mañana y ese miedo de que desaparezca de nuestras vidas ira borrandose poco a poco hasta que reaparezca de repente y nos vuelva a sumir en el agujero del que salimos. Y volveremos a hacernos más estupidas promesas sobre ponerse corazas en el corazón, nos convenceremos de que esta si que fue la ultima vez que nos ocurre y nos iremos de cabeza al bucle maldito del autoengaño.

Lo mejor que podemos hacer en esta vida por nosotros mismos es no engañarnos y aceptarnos tal y como somos. Por cada defecto, tenemos mil cosas buenas, y hay ciertos defectos que nosotros los consideremos como tal, pero que quizás a otras personas le signifiquen virtudes. No podemos y no debemos aparentar lo que no somos, sólo por el hecho de no sufrir. Tendremos que andarnos con cuidado, eso si; pero no intentar ser otras personas.Somos el unico animal que tropieza 2 veces en la misma piedra. No se cuantos años tendrá este refrán, pero creo que si la humanidad ha evolucionado lo suficiente como para que un aparato cocine por ti, ¿no podríamos acaso hacer que este refrán quede en el olvido?


Deberíamos de disfrutar de las cosas tal y como nos vienen sin pensar en cuando se acabaran o de si actuamos correctamente o tal vez nos implicamos más de lo debido. Solo deberiamos alegrarnos por que lo que paso nos hizo felices y nos dio ilusiones por un cierto tiempo y digo deberíamos porque este pensamiento tan anormalmente feliz, no se produce nunca. Hay gente que vale para tener un corazón de piedra, otros tenemos que conformarnos con tenerlo mas blandito. Lo que no podemos pretender es ser una Samantha cuando sabemos de sobra que somos una Charlotte...

sábado, 21 de marzo de 2009

EMPACANDO MOMENTOS


Hace unos dias viví, por medio de una amiga, uno de los momentos más duros en una ruptura: el recoger los efectos personales de un piso compartido con tu pareja. Si ya es duro tener que afrontar una separación y que cada uno tire por su lado intentando superarlo lo mejor posible, esta situación es infinitamente más dolorosa aunque te acompañe alguien para no derrumbarte a cada paso.

El hecho de que su ex-pareja no se encontrase en el piso, no la hizo el tramite más sencillo. Te encuentras allí rodeada de todos los momentos y todos los sentimientos que iban surgiendo poco a poco y te preguntas porque tuvo que pasar y te cuestionas si tal vez hiciste todo lo que estuvo en tu mano para que esto no acabase así.

Rebuscas en cada rincón de la casa buscando tus cosas como si revolvieras las bolsas de basura de un vertedero y las encuentras junto a las de él, te vienen a la cabeza las anecdotas de cada pequeño objeto que hasta hacia unas semanas no le dabas importancia, pero ahora hacen que se te escape una pequeña sonrisa acompañada de una lagrima y una punzada en el corazón. Te das cuenta de los buenos momentos y eso te sumerge más en tu lamento y vuelves a preguntarte cosas que no tienen ya solución.

Miras sus cosas con los mismos ojos que recolectas las tuyas en una maleta, riendote porque te enfadabas por tener que recogerlo todo o porque siempre tiraba cosas por el medio de la habitación y tu andabas detrás como una madre recogiendolo. Las cosas que comprasteis juntos ya no te harán falta en tu nueva vida y prefieres sufrir solo por tus objetos personales y no por los que un dia fueron de los dos. Se los dejas a él con pena, con maldad y con esperanza: pena de no ser lo suficientemente fuerte como para llevartelos contigo, maldad para que se acuerde de lo que hizo porque fuisteis muy felices y esperanza de que los recuerdos que evoque cada objeto le hagan recapacitar y volvais a lo que erais lo mas prontamente posible y se acabe esta pesadilla.

Observas tambien los pequeños rincones que te trajeron buenos momentos y como una niña pequeña te niegas a tener que olvidarlo todo y tener que dejar atrás lo que en un tiempo fue vuestra ilusión y vuestras ganas de empezar algo juntos con alegria y miedo por encontraros cara a cara con un final como en el que ahora te encuentras.

Yo, que no era más que una mera observadora de las penurias de mi amiga, me sentia embargada por todo lo que estaba sufriendo y cada poco palabras de consuelo salian de mi boca, mientras las decia rogaba porque la ayudasen a dejar de llorar; pero cuando las escuchaba de mi propia voz notaba como no servian para nada porque no aliviaban pena alguna. Solo me quedaba la estupida funcion de abrazarla en silencio, besarla en la cabeza e intentar empacar las cosas lo mas rápido posible para que se alejase de ese infierno.

Una vez recogido todo, me marche al coche para darla unos momentos de intimidad y que pudiese despedirse de lo que un dia saludo como a un sueño y ahora dejaba a sus espaldas como una pesadilla.

A medida que vamos haciendonos más adultos, las relaciones se van complicando poco a poco, cada paso que das hacia delante te lleva a un nuevo puerto de dolor en el momento del final. Deberia de ser al revés, porque tu experiencia te deberia a ayudar a que estos momentos fuesen más llevaderos y ya estuvieses acostumbrada a lidiar asuntos feos, pero por desgracia es asi. Cada ruptura es diferente y conlleva consigo nuevas formas de dolor y eso, por mucha experiencia que se tenga, nadie se acostumbra.

martes, 3 de marzo de 2009

EL FIN DE LA INOCENCIA


Desde el momento en que tienes tu primer novio, no hay otra pregunta que te ansie más ser contestada como la de: ¿Cómo será mi primera vez? El cúando y con quién son ya mas circunstanciales, aunque se puede fantasear con ellos de la misma manera que se fantasea con el cómo.


Si preguntases a cualquier chica, lo haya hecho ya o todavia este a la espera, te diría que su primera vez soñó que sería extraordinaria, preciosa, de cuento de hadas. Para empezar sería con su novio al que quiere tanto, o con ese chico que tanto le gusta y que quiere que se decida ya a pedirla noviazgo. Él entendería que tendría que ser cuando ella estuviese lista y sin presiones. Sería en casa de ella o del chico (eso no es demasiado primordial) pero lo que esta claro es que tendría que estar la habitacion llena de velitas, con una luz tenue que no dejase ver demasiado todo, pero que tampoco lo escondiese y con incienso quemando que le de un toque exótico al momento. Los petalos de rosas encima de la cama son ya opcionales ( más tarde te das cuenta que estos son muy románticos, pero el romanticismo se acaba cuando los tienes pegados por todo el cuerpo).

No escatimaria en caricias, besos, abrazos, os quitariais cada prenda poco a poco (de forma reciproca, nada de cada uno lo suyo), dejando ver cada vez un poco mas de nuestra intimidad, con una ropa interior elegida concienzudamente para que le fascine a tu chico. Estaríais mil horas con los preliminares jugueteando en ropa interior hasta que ya decides (que no decidis, porque todo el mundo sabe que si un tio consigue llegar a la meta es porque la chica es la que se lo permite) que es el momento esperado por ambos porque estais muy enamorados y esta es la mejor forma de recordaros toda la vida. Cuando todo comience será una sensación increible, que parecerá que no termina hasta que de repente AMBOS llegueis al orgasmo a la vez y descanseis del mejor momento de tu vida el uno junto a el otro abrazados y acariciandoos. Al fin y al cabo os quereis y será fascinante, memorable y lo recordarás toda tu vida con un afecto especial.


Y claro que lo recordarás toda la vida, pero porque cuando llega ese momento solo hay dos versiones: maravilloso o desastre total. Nada sale como habias planeado (incluso si eres tú la que tiene que prepararlo) las horas y horas de preliminares se resumen a dos besos y cuatro sobeteos, cuando te quieres dar cuenta ya estais desnudos y él con el preservativo ya colocado listo para entrar a matar.Y nunca mejor dicho, porque en cuanto pretendes usar el mástil, la sensación que tienes es de que te estan matando del dolor, ya que hasta que consigas que entre, pasas por un calvario solo comprendible por las mujeres, lo que implica que no disfrutas del momento y ¿cómo hacerlo? Para cuando ya has conseguido que no te duela tanto, resulta que él ya ha terminado (5 minutos despues de que comenzases con el dolor) y te encuentras con una frase como:”cariño, te espero fuera que voy a fumarme un cigarro” y cuando te quieres dar cuenta solo oyes la puerta. Quedandote desnuda, caliente, sangrando, a medias y sola en tu habitación.


La unica esperanza que me queda es que no todas las mujeres han tenido esta misma experiencia. Nos obsesionamos con cosas que más tarde nos daremos cuenta de que son irrelevantes e innecesarias, dejando a un lado lo realmente importante. Solo queda decir que aunque la primera vez no salió como esperaba, el resto de las que han venido, han sido mejores y lo siguen siendo. A veces la “primera vez” no es necesariamente con la primera persona con la que lo haces, sino con la primera que sientes que podría haber sido aquella.