Tras muchos años de malas experiencias y de muchos palos te encontré. No te buscaba. Llevaba en la soledad de mi propia compañía varios años hasta que el destino y una página de internet hizo que nos cruzasemos. Al leer tu perfil encontre en él algo que te hacía distinto al resto, me intrigaste, eras el primer hombre al que encontraba interesante en mucho tiempo. Encontré esa mezcla de misticismo y desdén que, más tarde, descubriría que te caracteriza, ese decir las cosas como sientes sin más miramientos. Lo que me termino de convencer fue el lugar: Alcalá de Henares, residencia en Madrid de una de mis mejores amigas.¿Coincidencia?No lo creo.
Siempre he pensado que no hace falta Internet para temas relacionadas con el amor, porque el cara a cara es como se deben de hacer las cosas, pero también hay que admitir que se conoce más a una persona hablando día a día por el Msn.
Al ir conociéndonos poco a poco fuiste despertando en mi cosas que llevaban dormidas mucho tiempo y sentimientos que nunca habían despertado y que pensé que no eran mas que invenciones locas y pretenciosas de poetas y guionistas. Comencé a sentir celos e instinto de propiedad por ti y ni siquiera te conocía en persona. Cada noche me acostaba soñando con la ultima palabra del día y deseando que llegase la primera de la mañana, las cuales eran solamente tuyas.
Pero no me conformaba con hablar día a día contigo, necesitaba saber si eras real, si todo lo que mostrabas por Internet era lo que tenias para ofrecerme, así que decidí dejar de soñarte para poder tocarte.
Me pase todo el viaje nerviosa e intentando convencerme de que no eras real, que serias diferente a como te me habías mostrado, pero no eran mas que burdos intentos de auto persuadirme para calmar mi desasosiego. Hasta que llego el momento, en el que estando sentada y buscándote, apareciste como de la nada sorprendiéndome. El pecho me iba a explotar de la emoción, no podía creerme que pudiese tocarte, sentir tu piel mientras te abrazaba efusivamente y tu solo reías.
Aquella cerveza en el Continental fue la mas silenciosa que he tomado con nadie jamas, no podía parar de sonreír, mirarte y decirte lo raro que me parecía todo aquello. Tu solo te limitabas a mirarme y a decir que no te creías que fuese real, mientras encendías un cigarro con la colilla del anterior por puro nerviosismo. Llegado el momento fuimos a tu casa y me hiciste pasar una noche que superaba con creces cualquiera de las veces que la había imaginado en mi cabeza. Con el despertar no hiciste mas que seguir metiéndote más en mi cabeza y en mi corazón. Me tratabas como jamás nadie lo había hecho, con dulzura pero arrogancia, apasionadamente pero de modo frío, con misticismo. Y desde ese momento comencé a enamorarme de ti. Aunque era consciente de nuestra situación, no podía dejar de pensar que te convertirías en alguien muy importante en mi vida. Pasamos unos días juntos sin casi despegarnos, riendo, conociendo más cosas el uno a cerca del otro; pero pronto llegó el momento de volver a la realidad, a separar nuestras vidas y con tristeza nos dijimos un hasta luego. En el bus de vuelta no podía quitarme de la cabeza que jamás había sido tan feliz a pesar de ser prácticamente un desconocido y a pesar de tan corto periodo de tiempo juntos.
La siguiente vez que nos vimos viniste a León por mi cumpleaños, algo que me corroboraba que mis sentimientos eran correspondidos y la fascinación que sentía por ti era reciproca.
Siguieron pasando los días y te fuiste haciendo más sitio en mi corazón hasta llegar al día de hoy, en donde te pertenece total y absolutamente.
Tengo mis momentos de sufrimiento (que no son pocos) por la distancia que nos separa, pero al analizar lo que hay dentro de mi corazón ahora mismo no se diferencia ni un solo ápice de lo que me hizo enamorarme de ti: la forma en la que te preocupas y cuidas de mi cuando estas a mi lado, como te ríes cuando me pongo toda desesperada cuando no encuentro algo, como te comes mis comidas intragables, como bailas y cantas a mi alrededor a Frank Sinatra por la calle mientras andamos, como me haces reír aunque este disgustada contigo, como tiras de mi mano cuando cruzo sin mirar, como me acunas cuando necesito calmarme, como me das masajes cuando me duele la espalda poniendo solo la lamparita y Radiohead, cuando te pasas el día tirado conmigo en la cama abrazándome aunque sepas que es una perdida de tiempo, cuando me dices la verdad aunque sepas que me dolerá, cuando me hacías un sándwich y me lo llevabas al trabajo, cuando me das solo 5 minutos de apapachos, como me soportas cada vez que me pongo pesada, como escuchas lo que tengo que contarte aunque no te importe lo mas mínimo, como te pones cuando entramos en el Toys R us, la forma tan graciosa que tienes de comer, como te pones de nervioso cuando voy a verte al trabajo, como me miras con esos ojos tiernos cuando me quitas el pelo de la cara, la forma que tienes de secarte cuando te duchas, cuando salimos a bailar y no paras de hacerme reír, cuando me perreas, como llenas la habitación de pétalos de rosa o de globos cuando yo llego, como aguantas cuando te ronco por la noche...
Existen tantos momentos y tantas cosas que han hecho que este enamorada de ti que no podría citarlos todos, ademas de que algunos son demasiado íntimos.
Se lo que pensaras cuando leas todo esto, pero por si todavía no te ha quedado claro: Te quiero, estoy enamorada de ti y aunque igual pueda llegar el momento en que cambie de opinión, eres el hombre de mi vida y gracias a ti se lo que es el verdadero amor. Gracias por hacerme la mujer más feliz del mundo durante todo este año a tu lado y solo espero que halla muchos más como este y que por supuesto, sean solo contigo.