
Despues de un desengaño amoroso, además de hacer una reflexión con las preguntas más comunes sobre lo que fue en sí la relación, siempre nos reprochamos: ¿cómo pudimos ser tan tontos?¿cómo pudimos confiar tan ciegamente?¿porqué siempre nos pasa lo mismo y no aprendemos?¿porqué siempre nos tienen que hacer daño?.
Nos sentimos fatal y nos hacemos la estupida promesa de que en lo que venga, seremos más desconfiados, miraremos más por nosotros y nuestros sentimientos y menos por los sentimientos de la otra persona, y mucho menos mostraremos debilidad ante el enemigo, que parece cuando llega un determinado momento hace que todo lo que era felicidad torne a tristeza, soledad y miseria. Nos proponemos ser menos inocentes, no andar buscando lo que no nos halla encontrado por sí solo y mostrar menos entusiasmo aunque por dentro, en nuestro corazón, se este quemando Valencia entera en Fallas.
Esto todo no nos lleva más que al autoengaño. Lo hacemos porque sabemos de sobra que en el momento que vuelva a aparecer alguien que consideremos especial lo daremos todo por estar a su lado, confiaremos ciegamente en sus palabras, volveremos a sonreir cada mañana y ese miedo de que desaparezca de nuestras vidas ira borrandose poco a poco hasta que reaparezca de repente y nos vuelva a sumir en el agujero del que salimos. Y volveremos a hacernos más estupidas promesas sobre ponerse corazas en el corazón, nos convenceremos de que esta si que fue la ultima vez que nos ocurre y nos iremos de cabeza al bucle maldito del autoengaño.
Lo mejor que podemos hacer en esta vida por nosotros mismos es no engañarnos y aceptarnos tal y como somos. Por cada defecto, tenemos mil cosas buenas, y hay ciertos defectos que nosotros los consideremos como tal, pero que quizás a otras personas le signifiquen virtudes. No podemos y no debemos aparentar lo que no somos, sólo por el hecho de no sufrir. Tendremos que andarnos con cuidado, eso si; pero no intentar ser otras personas.Somos el unico animal que tropieza 2 veces en la misma piedra. No se cuantos años tendrá este refrán, pero creo que si la humanidad ha evolucionado lo suficiente como para que un aparato cocine por ti, ¿no podríamos acaso hacer que este refrán quede en el olvido?
Deberíamos de disfrutar de las cosas tal y como nos vienen sin pensar en cuando se acabaran o de si actuamos correctamente o tal vez nos implicamos más de lo debido. Solo deberiamos alegrarnos por que lo que paso nos hizo felices y nos dio ilusiones por un cierto tiempo y digo deberíamos porque este pensamiento tan anormalmente feliz, no se produce nunca. Hay gente que vale para tener un corazón de piedra, otros tenemos que conformarnos con tenerlo mas blandito. Lo que no podemos pretender es ser una Samantha cuando sabemos de sobra que somos una Charlotte...