lunes, 4 de mayo de 2009

TRANSICIÓN


Dicen que las mujeres somos más propensas a las relaciones porque nos gusta estar protegidas por un hombre y tener a alguien del que cuidar y preocuparse, y pocas son las que deciden llevar la soltería hasta limites masculinos. La verdad es que una vez establecida en ella te sientes a tus anchas, estas cómoda y llegas a apreciarla tanto, que cuando conocemos a un hombre, nos pensamos más de 2 y más de 3 veces eso de si es lo suficientemente especial como para comenzar una relación.
No es fácil conseguir estar agusto así si no estamos con el hombre adecuado (para el tema, no me refiero al príncipe azul), pero mas difícil es salir de la situación. Te acostumbras siempre a hacer y deshacer planes a tu antojo, no tener que dar explicaciones a nadie de si vas o vienes, no tienes que dar señales de vida, no tienes que explicar situaciones o mensajes que podrían dar lugar a un malentendido ( y con la discusión que le sigue ). En resumen, que la palabra “soltera” pasa a convertirse en INDEPENDIENTE.

Cuando tienes asumida tu independencia ves las cosas de otra forma, no te desesperas por no tener alguien que este a tu lado porque sabes dividir lo que te da un solo hombre (o mejor dicho, lo que esperas que te satisfaga uno solo) en varias personas. Encuentras el cariño y el afecto en tus amistades o familiares, la confianza en tus amigos mas íntimos, la diversión en tus amigas y el sexo en quien te pille mas a mano en ese momento (esta permitido tirar de agenda de ex). Esto no quita que sintamos momentos de bajón, pero al menos van y vienen porque tenemos más cosas en la cabeza.
Tus amigas con novio pasan a estar a otro nivel diferente, ves que sufren porque en sus relaciones siempre hay algo que genera un problema en ellas, las ves disgustarse, no ser valoradas como deberían por sus parejas y aunque esta feo decirlo, te alegras por no tener que encontrarte en la misma situación que ellas (siempre es más cómodo ofrecer un consejo que tomarlo) porque eres independiente.

Y justo cuando más independiente eres, aparece un hombre que te rompe los esquemas, es diferente, todo lo que buscabas antes y aporta a tu vida una sensación de frescor que tanto necesitabas para esa contaminada opinión sobre los hombres que tenias. Y te asalta la duda: ¿Merecerá la pena arriesgarme y tomar la decisión de salir de mi caparazón de independencia para exponerme al mundo hostil de las relaciones una vez más?

Lo primero que haces es sopesar todo lo anterior, buscar pros y contras, pero por muchos contras que nos puedan parecer, solo tenemos que valorar si realmente son contras y no caprichos prescindibles de alguien que lleva demasiado tiempo soltera.
Como diría mi abuela: la cabra tira al monte y la naturaleza personal hace que nos olvidemos de toda esa burocracia espiritual y nos lancemos a lo que nos venga, porque en ese momento estamos siendo felices y aunque nos cueste acomodarnos a nuestra nueva situación, el hecho de tener alguien con quien compartir momentos, aprender todo lo que nos pueda mostrar, tener sexo asegurado, descubrir que es alguien interesante y compartir aficiones, es mejor que una buena independencia.